Mi mirlo, el teletrabajo y yo – Carolin

¡Carolin de nuevo! Ya leísteis un artículo mío aquí, ¿cierto? Y en realidad nada ha cambiado: sigo en mi oficina en casa, ahora en mi sexta semana.

La mayor parte de los días son buenos y raramente tengo, digamos que días “más duros”. Ya noto algunos pequeños cambios. Por ejemplo, mi consumo de leche y café ha aumentado significativamente! ;-).

En tiempos de teletrabajo uno está (sin querer) más ocupado con la casa. Y así me di cuenta a principios de abril de que un mirlo saltaba constantemente en una de mis jardineras en el balcón. Debo confesar que aún estaban llenas de ramas de abeto, ahora algo secas. Hmm.

Así, el pajarito despertó mi interés. Entonces un día me di cuenta: ¡está construyendo un nido! Justo en medio de mi balcón, entre las ramas!

En realidad planeaba plantar flores, y ahora la señora Mirlo se me ha adelantado… Cuando miré dentro de nuevo, el nido estaba ya casi listo. Entré en pánico: Quité las ramas de todas las demás jardineras y empujé la que contenía el nido hasta el borde de la barandilla, esperando que la futura mamá la encontrara de nuevo. Para asegurarme, le puse un poco de lana de madera de la última cesta de fruta de CIB. Y he aquí que al día siguiente ¡ahí estaba otra vez mi mirlo, y la lana ya la había utilizado!

El miércoles antes de Pascua llegó el esperado momento: El primer huevo ya ocupaba el nido. Pequeño y azul y moteado, simplemente hermoso 🙂

Según mis informaciones, suelen poner de 3 a 6 huevos, que llegan cada 24 horas aproximadamente. Y así, el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Sábado de Pascua fueron apareciendo nuevos huevitos. ¡Para Pascua tenía ya un nido con cuatro huevos en mi balcón!

Mi mirlo se volvió muy confiado y yo comenzé a darle semillas para ensalda y otras delicias. Más tarde añadí un pequeño cuenco de agua a la “gama de productos”, ya que hace mucho calor por la tarde. 🙂

Según Wikipedia, la incubación dura unas dos semanas, así que esperaba que el gran acontecimiento llegara alrededor del 25 de abril. Y ahora estaba muy feliz de poder hacer HomeOffice y vigilar el nido!

El 23.04. de la mañana puse un nuevo cuenco de agua. Sin novedades. Por la noche le envié a mi sobrino una foto del nido y volví a mirar después: ¡Sorpresa! ¡Tres de los cuatro pajaritos habían salido del cascarón! ? Me sentí conmovida y abrumada. Las crías no son bonitas, pero totalmente enternecedoras. Poder experimentar algo así en la ciudad, en el balcón y de cerca es realmente un gran evento!

Hoy (24.04.) el polluelo número cuatro está en camino. El último huevo está picoteado, por la mañana podría echarle un vistazo. Y ahora estoy sentada con una sonrisa en mi cara mientras trabajo en mi centro de mando en la “Quinta Avenida”. Y siento la necesidad de compartir esta pequeña pero feliz noticia con todos vosotros.

La semana que viene estaré de nuevo en la oficina durante cinco días para sustituir a una compañera que estará de vacaciones.

Tengo muchas ganas de volver a la oficina. Aunque probablemente extrañaré a mi pequeña familia de mirlos…

Saludos!

Carolin

En tiempos de confinamiento ayudan el Carpe diem, la solidaridad y el humor! – Yolanda

Cuando se decretó el “estado de alarma” en España, todos estábamos muy preocupados. Hubo una avalancha de información en los medios y en los grupos WhatsApp y también mucha desinformación, controversia, teorías de conspiración, críticas al gobierno, y, cómo podría ser de otra manera, muchos videos, chistes y humor:

Por ejemplo, ya que en España se permite salir para pasear al perro, las redes se inundaron en pocas horas de videos de perros con agujetas, perros que se esconden para no tener que volver a salir, letreros de “alquilo mi perro”, o perros que se ofrecen a “pasear humanos”.

Los españoles estamos de acuerdo en que ¡nos quedamos en casa!

Ya lo hemos pillado: Nos quedamos en casa, protegiéndonos a nosotros mismos y a toda la sociedad. Y sentimos gratitud hacia el personal de los hospitales y hacia los trabajadores que siguen en las calles en situación de riesgo para abastecernos.
Los españoles salen al balcón todos los días a las 19:00 (hora canaria) desde hace 3 semanas para dar las gracias con un aplauso – a menudo acompañado de música. Los vecinos se saludan desde ventanas y balcones, algunos conversan … Los bomberos y la policía se unen al aplauso y recorren la ciudad con sus sirenas – luego se detienen frente a los hospitales y continúan allí por unos minutos. El mensaje: les estamos agradecidos y ayudamos quedándonos en casa.

¿Cómo lo estoy viviendo yo?

Bueno, me cuento entre los privilegiados que no tienen que pasar por este tiempo completamente solos y, lo que es más importante, pueden seguir trabajando. En casa nos mantenemos ocupados: pintando paredes, ordenando armarios, jugando a juegos de mesa, con lectura, con cine en familia, …


¿Vendrá este año el Conejito de Pascua?

A mi hija le preocupa algo tan crucial como que si este año “¿Vendrá el Conejito de Pascua?” … Mi respuesta: “En teoría, los conejitos no pueden pillar el virus y se les permitirá visitarnos en nuestras casas…”

¡A ver dónde consigo huevos de Pascua yo ahora! 🙂

Teletrabajo (y Telescuela)

El hecho de que los niños no vayan al cole es un alivio para mí, ya que me ahorro muchas “tareas maternales” y el estrés diario a las 6:45 de la mañana: “¿Has preparado todos tus deberes y la mochila? “¡Olvidé la trompeta!”, “¿Tienes el tupper con el almuerzo? ¿Y tu agua?”, “¿No pretendrás ir al cole vestida así?”, “¡Maaa, no encuentro mis calcetines!”…

De lunes a viernes

De lunes a viernes trabajo en HomeOffice. Por las mañanas los niños tienen videoconferencias con los maestros y compañeros de clase.

Debo decir que trabajar con el equipo desde casa está funcionando de maravilla. Incluso tengo la sensación de que aprovechamos el tiempo de forma más eficiente. Lo que est¡a claro es que ahora todos llegamos a nuestros laptops más rápido por la mañana, sin el tiempo de transporte y sin el estrés de los atascos diarios.

La pregunta más importante: ¿Cómo estás?

Todos los días nos preguntamos, antes que nada, cómo estamos. Cada uno de nosotros está “recluído” en su propia situación. Algunos están solos – este intercambio diario es necesario ahora más que nunca.

Lo que echo de menos

Por supuesto que me gustaría salir de la casa otra vez. Me gustaría poder abrazar a mis padres de nuevo. Y a mis amigos. Extraño mi deporte y extraño los encuentros personales con todos los compañeros.

Estoy deseando volver a verlos a todos tan pronto como la situación se haya normalizado. Hasta entonces, … pienso y espero que vamos a salir de esta juntos.

¡Saludos!

Yolanda

Mi experiencia en Homeoffice – Mark

Desde hace dos semanas hago homeoffice y me gustaría informar sobre mi experiencia personal.

Productividad:
Encuentro que trabajas mucho más en tu “túnel”.

Gestión del tiempo:
Me resulta mucho más difícil hacer el corte entre el trabajo y la casa. A menudo, por la noche, echas un vistazo rápido a tus correos para ver si ha entrado alguna noticia importante.

Me falta el contacto personal con los colegas:
A menudo sabes si un colega está o no está (si no está en línea en Spark o si no ha actualizado su calendario de ausencias). Esto es especialmente problemático cuando tienes una pregunta urgente.
Por lo demás, exactamente lo que Carolin ya escribe en su correo… falta el contacto personal con los otros!

Conclusión: tenemos suerte de que la mayoría de nosotros aquí en CIB tenga un trabajo donde sea posible trabajar desde casa en un momento como éste. Pero en cuanto esta enfermedad pase, preferiría volver a trabajar en la oficina.

Saludos,

Mark Baumann

Carolin en su oficina en casa – o por qué es tan importante comprar zapatos ;-) !

Oficina en casa, trabajar desde casa.  ¡Esto es algo nuevo para mí!

Mi primer contacto con el teletrabajo fue en enero de este año, cuando un resfriado me dejó sin sentido y tuve que preparar las nóminas.

Admito que es un poco difícil con una sola pantalla de portátil, cuando estás acostumbrada al lujo de trabajar con dos monitores!

Pero por suerte me recuperé y finalmente pude volver a la oficina.

Y bueno, ahora se nos ha echado encima esta desagradable “bolita roja con ventosas” llamada Corona.

Como ya intuía que no estaba el todo recuperada, dejé de ir por precaución a la oficina central desde el 16 de marzo.  Pero esta vez estaba preparada…

Dos semanas antes:

Salgo de trabajar: he decidido ir a Mediamarkt.  Hoy es el día.  “Él” tiene que llegar – mi monitor.  Asalto el mercado y recorro los departamentos buscando.  ¡De repente lo veo!  La anticipación fluye a través de mi cuerpo; ¡Ya casi lo tengo!  El vendedor, que por fin encuentro tras dos interminables minutos, me dice que el “objeto de mi deseo” es el último de su especie en el mercado.  Lo quiero como sea, ¡ya!  Mis nervios están tensos cuando el vendedor lo envuelve a velocidad de marmota y saca sus accesorios del almacén.  A esto siguen duras negociaciones de precio, pero finalmente sucede!  Salimos del mercado de la mano, mi monitor y yo…

16 de marzo de 2020

…así que aquí está, en casa, mi monitor!  Puse mi laptop al lado, conecté el teclado y el ratón y pensé, hm, de alguna manera la pantalla del laptop está demasiado baja ahora.

Miro alrededor de la habitación y de pronto veo la solución: ¡Aleluya, una caja de zapatos!  Emocionada lo agarro y lo coloco con cuidado bajo el laptop.  ¡La altura perfecta!

Enciendo, preparo las pantallas y me pongo en marcha.  Todo funciona.  Y lo mejor: ¡tengo dos pantallas! ¡Y finalmente ya sé por qué es tan importante comprar zapatos! ?

Mientras tanto, la segunda semana de trabajo de la oficina en casa casi ha terminado.  Mi pequeño “centro de control” en la 5ª Avenida ? ha demostrado su valía y gracias a Waldemar ahora puedo ver y ser vista durante las videoconferencias.

Tengo un horario fijo, me levanto temprano todos los días, me tomo un descanso a cierta hora y no hago nada entremedias.  De esta manera paso el día con una cierta disciplina.

Sin embargo, algo me falta: los compañeros de la oficina..  No te encuentras con nadie por el pasillo o junto a la máquina de café.

Pero puedo llamarlos, escribirles y verlos en videoconferencias.  ¡Se siente bien!  Y es razonable.

¡Nos mantenemos unidos!

Saludos afectuosos.

Vuestra Carolin Wüst