En tiempos de confinamiento ayudan el Carpe diem, la solidaridad y el humor! – Yolanda

Cuando se decretó el “estado de alarma” en España, todos estábamos muy preocupados. Hubo una avalancha de información en los medios y en los grupos WhatsApp y también mucha desinformación, controversia, teorías de conspiración, críticas al gobierno, y, cómo podría ser de otra manera, muchos videos, chistes y humor:

Por ejemplo, ya que en España se permite salir para pasear al perro, las redes se inundaron en pocas horas de videos de perros con agujetas, perros que se esconden para no tener que volver a salir, letreros de “alquilo mi perro”, o perros que se ofrecen a “pasear humanos”.

Los españoles estamos de acuerdo en que ¡nos quedamos en casa!

Ya lo hemos pillado: Nos quedamos en casa, protegiéndonos a nosotros mismos y a toda la sociedad. Y sentimos gratitud hacia el personal de los hospitales y hacia los trabajadores que siguen en las calles en situación de riesgo para abastecernos.
Los españoles salen al balcón todos los días a las 19:00 (hora canaria) desde hace 3 semanas para dar las gracias con un aplauso – a menudo acompañado de música. Los vecinos se saludan desde ventanas y balcones, algunos conversan … Los bomberos y la policía se unen al aplauso y recorren la ciudad con sus sirenas – luego se detienen frente a los hospitales y continúan allí por unos minutos. El mensaje: les estamos agradecidos y ayudamos quedándonos en casa.

¿Cómo lo estoy viviendo yo?

Bueno, me cuento entre los privilegiados que no tienen que pasar por este tiempo completamente solos y, lo que es más importante, pueden seguir trabajando. En casa nos mantenemos ocupados: pintando paredes, ordenando armarios, jugando a juegos de mesa, con lectura, con cine en familia, …


¿Vendrá este año el Conejito de Pascua?

A mi hija le preocupa algo tan crucial como que si este año “¿Vendrá el Conejito de Pascua?” … Mi respuesta: “En teoría, los conejitos no pueden pillar el virus y se les permitirá visitarnos en nuestras casas…”

¡A ver dónde consigo huevos de Pascua yo ahora! 🙂

Teletrabajo (y Telescuela)

El hecho de que los niños no vayan al cole es un alivio para mí, ya que me ahorro muchas “tareas maternales” y el estrés diario a las 6:45 de la mañana: “¿Has preparado todos tus deberes y la mochila? “¡Olvidé la trompeta!”, “¿Tienes el tupper con el almuerzo? ¿Y tu agua?”, “¿No pretendrás ir al cole vestida así?”, “¡Maaa, no encuentro mis calcetines!”…

De lunes a viernes

De lunes a viernes trabajo en HomeOffice. Por las mañanas los niños tienen videoconferencias con los maestros y compañeros de clase.

Debo decir que trabajar con el equipo desde casa está funcionando de maravilla. Incluso tengo la sensación de que aprovechamos el tiempo de forma más eficiente. Lo que est¡a claro es que ahora todos llegamos a nuestros laptops más rápido por la mañana, sin el tiempo de transporte y sin el estrés de los atascos diarios.

La pregunta más importante: ¿Cómo estás?

Todos los días nos preguntamos, antes que nada, cómo estamos. Cada uno de nosotros está “recluído” en su propia situación. Algunos están solos – este intercambio diario es necesario ahora más que nunca.

Lo que echo de menos

Por supuesto que me gustaría salir de la casa otra vez. Me gustaría poder abrazar a mis padres de nuevo. Y a mis amigos. Extraño mi deporte y extraño los encuentros personales con todos los compañeros.

Estoy deseando volver a verlos a todos tan pronto como la situación se haya normalizado. Hasta entonces, … pienso y espero que vamos a salir de esta juntos.

¡Saludos!

Yolanda

Carolin en su oficina en casa – o por qué es tan importante comprar zapatos ;-) !

Oficina en casa, trabajar desde casa.  ¡Esto es algo nuevo para mí!

Mi primer contacto con el teletrabajo fue en enero de este año, cuando un resfriado me dejó sin sentido y tuve que preparar las nóminas.

Admito que es un poco difícil con una sola pantalla de portátil, cuando estás acostumbrada al lujo de trabajar con dos monitores!

Pero por suerte me recuperé y finalmente pude volver a la oficina.

Y bueno, ahora se nos ha echado encima esta desagradable “bolita roja con ventosas” llamada Corona.

Como ya intuía que no estaba el todo recuperada, dejé de ir por precaución a la oficina central desde el 16 de marzo.  Pero esta vez estaba preparada…

Dos semanas antes:

Salgo de trabajar: he decidido ir a Mediamarkt.  Hoy es el día.  “Él” tiene que llegar – mi monitor.  Asalto el mercado y recorro los departamentos buscando.  ¡De repente lo veo!  La anticipación fluye a través de mi cuerpo; ¡Ya casi lo tengo!  El vendedor, que por fin encuentro tras dos interminables minutos, me dice que el “objeto de mi deseo” es el último de su especie en el mercado.  Lo quiero como sea, ¡ya!  Mis nervios están tensos cuando el vendedor lo envuelve a velocidad de marmota y saca sus accesorios del almacén.  A esto siguen duras negociaciones de precio, pero finalmente sucede!  Salimos del mercado de la mano, mi monitor y yo…

16 de marzo de 2020

…así que aquí está, en casa, mi monitor!  Puse mi laptop al lado, conecté el teclado y el ratón y pensé, hm, de alguna manera la pantalla del laptop está demasiado baja ahora.

Miro alrededor de la habitación y de pronto veo la solución: ¡Aleluya, una caja de zapatos!  Emocionada lo agarro y lo coloco con cuidado bajo el laptop.  ¡La altura perfecta!

Enciendo, preparo las pantallas y me pongo en marcha.  Todo funciona.  Y lo mejor: ¡tengo dos pantallas! ¡Y finalmente ya sé por qué es tan importante comprar zapatos! ?

Mientras tanto, la segunda semana de trabajo de la oficina en casa casi ha terminado.  Mi pequeño “centro de control” en la 5ª Avenida ? ha demostrado su valía y gracias a Waldemar ahora puedo ver y ser vista durante las videoconferencias.

Tengo un horario fijo, me levanto temprano todos los días, me tomo un descanso a cierta hora y no hago nada entremedias.  De esta manera paso el día con una cierta disciplina.

Sin embargo, algo me falta: los compañeros de la oficina..  No te encuentras con nadie por el pasillo o junto a la máquina de café.

Pero puedo llamarlos, escribirles y verlos en videoconferencias.  ¡Se siente bien!  Y es razonable.

¡Nos mantenemos unidos!

Saludos afectuosos.

Vuestra Carolin Wüst